texto

ÉRASE UNA VEZ EL HOMBRE: LAS MUJERES

08/03/2018

Siempre quise saber
lo que había dentro de una mujer.
Los secretos
que en ellas se esconden,
en su cabeza, en su corazón.
Que cuando cantan una canción
lo saben hacer
mejor que nadie.

Si las mujeres escriben canciones
son las canciones más bellas del mundo,
son las que más
me hacen llorar.
Porque dentro de cada mujer
hay una historia en forma de canción
tal vez la canción
más bella del mundo.

Fragmento de Las mujeres no escriben canciones, de Jarabe de Palo

Desde que tengo uso de razón (la uso muy de vez en cuando) me he preguntado qué hubiera pasado si Consol y yo hubiéramos sido novios. Consol era (y es) una mujer de ingrávida belleza y colosal inteligencia, demasiada para un burro como yo. Hay una norma entre amigos que debería ser estrictamente respetada: nunca tengas un affair con la hermana de uno de ellos. Pues bien, Consol era la hermana de un buen amigo, y tuvimos un affair.

Era verano y mi colega me invitó a pasar un fin de semana a su casa de la playa. Salimos, bebimos, bailamos y Consol y yo acabamos besándonos en el jardín, justo debajo de la terraza en donde dormían sus padres. Siempre recordaré la hora de comer del día siguiente. Ella llevaba un cabreo impresionante, ahora no recuerdo por qué —bueno, sí que lo recuerdo, pero mejor me lo callo—, y me pasé las dos horas que duró el almuerzo rezando para que no les contase a sus padres que su invitado, o sea yo, había estado retozando con ella la noche anterior. Por suerte, de ahí no pasó la cosa. Para su cumpleaños, haciendo gala del poco conocimiento sobre cómo había que relacionarse con una mujer, le regalé un libro, Todo lo que las mujeres saben de los hombres. Era un libro más bien corto, en clave de humor, diría que con un cierto tamiz machistoide. Pasó el tiempo y llegó mi cumpleaños. Y Consol hizo lo propio. Me regaló un libro cuyo título rezaba Todo lo que los hombres saben de las mujeres. Era muy tocho, por lo menos tres veces el que yo le había regalado. Pensé que había entendido el mensaje de mi desafortunado regalo. Rompí el envoltorio y lo abrí, era un libro de quinientas páginas… todas en blanco. Todas menos una, la de la dedicatoria: «Esto es lo que sabes tú de las mujeres, payaso. Con cariño, Consol».

Así que empiezo por decir que de mujeres no tengo ni puta idea, pero qué sería de mi vida sin ellas. Ni la mía ni la de ningún hombre de este mundo. ¡Suerte tenemos de vosotras, mucha suerte! Siempre he estado rodeado de grandes mujeres y han sido ellas las que me han dado las cosas más maravillosas, por poner dos ejemplos: la vida y una hija.

La primera de las mujeres a las que me gustaría referirme es mi madre. Núria fue una madre excepcional. Amorosa, paciente, cariñosa, sensible, siempre pendiente de que no nos faltara de nada, principalmente amor, educación y cultura. Yo soy músico por ella. Tenía un corazón enorme pues tuvo que repartir su amor, además de con mi padre, con cuatro hijos, tres energúmenos y una princesa. Y lo repartió a chorro, hasta quedarse vacía. Madre nos dejó pronto, y desde entonces cada segundo la echo de menos. Aunque siempre he sentido su presencia, me ha faltado el contacto físico, no hay nada como el abrazo de una madre y yo hace 33 años, 5 meses y 4 días que no lo tengo. Me hubiera encantado que hubiera conocido a su nieta Sara, hubiera sido una abuela extraordinaria.

Pero bueno, la vida es así, se la llevó cuando creyó oportuno y nosotros nos quedamos solos, qué le vamos a hacer. De mi madre aprendí muchas cosas, casi todo. Pero lo mejor que me ha dado, tanto a mí como a mis hermanos, es la sensibilidad en general y la artística en particular. Cineasta, cocinero, pastelera y músico, a eso nos dedicamos los cuatro hijos, nada que ver con lo que pretendía mi padre: juez, cura, militar e inspector de Hacienda.

Otras dos de las grandes mujeres de mi vida son mis abuelas, Isabel y Yola. ¡Qué mujeres! Menudas dos. La una crió a cinco hijos, y la otra a seis. La abuela Isabel era como Don Vito Corleone en la película de El Padrino, en su casa no se movía un dedo sin su consentimiento, ella lo sabía todo. Era la primera que se levantaba y la última en irse a la cama, nunca se reía, y sonreír muy pocas veces. Recuerdo cuando se peinaba por la mañana, tenía una melena que le llegaba por debajo de la cintura (pues en la guerra se vendía el pelo para que hicieran pelucas). Dicen de mí que trabajando soy más bien serio, metódico, exigente, esas cualidades las aprendí de ella. La adoraba, porque aunque no era muy cariñosa nos hacía sentir muy queridos. Si hubiera nacido en una manada de leones ¡pobres los leones!, porque fue una luchadora nata, y su instinto de protección era feroz.

La abuela Yola era otra cosa. Valiente, hiperactiva… Después de la guerra el abuelo se fue a probar suerte a Venezuela (bueno, suerte y alguna otra cosa) y ella se quedó sola en Barcelona cuidando de sus seis hijos. Os podéis imaginar que en esa época la cosa no fue fácil. La abuela Yola era muy risueña, muy cariñosa. Recuerdo que nos besaba mucho. A la hora de comer siempre se tomaba un Bitter Kas (que mola más), y hacía unas hamburguesas de llorar. En la vida las pasó bastante canutas, pero siempre tenía una sonrisa para regalar (y de vez en cuando una monedita de cinco duros). Cuando murió madre ella se encargó de cuidarnos. Nunca olvidaré lo que hizo por nosotros, nunca. Ella me enseñó que por los míos, lo que sea.

En el trabajo, y he pasado por unos cuantos, los mejores jefes que he tenido han sido mujeres, y mis mejores compañeros también. Me gustaría destacar la figura de María Valverde, mi directora de cuentas en los tres años que estuve en la agencia de publicidad. Recuerdo el primer día de oficina: llego a la agencia y ella ya estaba en su despacho, me hizo un gesto con el dedo, llamé a la puerta, entré y me senté. La jefa levantó la cabeza, me dio la mano y me soltó de corrido:

—Buenos días. Soy María Valverde, tu jefa. Tres cosas tienes que saber: la primera, que sea la última vez que entras a este despacho llamando a la puerta, ¿no ves que está abierta? La segunda, aquí has venido a currar, así que no te despistes. Y la tercera y más importante, como me entere yo de que te has follado a alguna de las secretarias, te corto los huevos y te pongo de patitas en la calle. ¿Queda claro?
—Clarísimo, jefa.
—Pues hala, bienvenido y a trabajar.

¡Lo que aprendí de María! María me enseñó a ser tenaz, a ir al grano, a trabajar bajo presión. Su máxima era la eficiencia: hacer mucho en poco tiempo y con el mejor de los resultados. Tomaba decisiones a la velocidad del rayo, y rara vez se equivocaba. María tenía mucha experiencia, pero sobre todo olfato, instinto, y esa cualidad me la transmitió. En las reuniones era una killer, no había ejecutivo (hombre) que le llegara a la suela del zapato. Era muy curioso, porque aunque me daba una leña de flipar (la que necesita un pipiolo de veintidós años recién salido de la universidad), me quería mucho. Nunca me protegió, pero tampoco nunca me dejó con el culo al aire. Con ella aprendí latín, y le estaré eternamente agradecido por los conocimientos que me dio y que tan bien me han ido después para manejarme en la «violenta» senda del show business.

Y, siguiendo con las mujeres, en lo sentimental… he sido un puto afortunado. He compartido mi vida con mujeres estupendas. ¡Qué paciencia mostraron conmigo! Tengo la suerte de haber compartido mi intimidad con mujeres que por encima de todo han sido grandes y buenas personas. No tengo nada que reprocharles, sino todo lo contrario, agradecerles el tiempo que me dispensaron y decirles desde aquí que las quiero mucho y las llevo siempre en mi corazón.

Llegados a este punto creo que queda clara la fascinación que siento por las mujeres en todas sus facetas: madres, abuelas, novias, jefas, amigas, hijas, angelitos, compañeras, amantes… Os adoro, os quiero, os amo y, sobre todo, os necesito. Os necesitamos, porque como ya he comentado en otro capítulo, los hombres somos useless, y necesitamos de vosotras como el agua que bebemos. Sirva esta canción como homenaje a todas las mujeres que me han acompañado en estos cincuenta años, musas de mis canciones y fuente permanente de inspiración. La vida, sin vosotras, no tendría ningún sentido. Y nuestra existencia, la de los hombres, tampoco.

P.D.: Después de muchos años, hoy he vuelto a llamar a Consol. Le he pedido autorización para hacer público nuestro breve pero intenso affair. No solo me ha dicho que sí sino que también me ha dado permiso para contar la segunda parte: al poco tiempo de nuestra breve aventura ella tuvo un accidente de tráfico muy grave, necesitó un año para recuperarse y, para celebrarlo, organizó una fiesta a la cual me invitó. Como no podía ser de otra manera le llevé un regalito, esta vez no fue un libro (ya había aprendido la lección), sino un disco. Un disco con una sola canción, la primera maqueta de «La Flaca», porque la Flaca era mulata, pero hubiera podido ser perfectamente Consol.

Texto extraído del libro "50 PALOS ... y sigo soñando" de Pau Donés. Editorial Planeta

A la vida no hay que echarle huevos, hay que echarle ganas.

02/03/2017

Nunca he podido, que quieres que te diga. Fuese lo que fuese, ya desde muy niño, nunca pude hacer nada de lo que me mandaran si no lo hacía con ganas y convencimiento. Conmigo lo de “esto lo haces porque te lo digo yo” no funcionaba. La motivación siempre fue lo principal. Reconozco que en casa tuve mucha suerte, porque lo de “porque lo digo yo y punto” en boca de mi madre o de mi padre se escuchaba poco o nada.

Alguien me decía el otro día que las personas somos atletas de la vida, que vamos superando obstáculos a medida que la vida pasa. Me gustó la idea, pero matizando que esos obstáculos, retos, objetivos, incluso problemas deberíamos querer superarlos no porque no quede más remedio, sino por ilusión, porque crees que vale la pena, porque tienes las ganas de hacerlo.
Hacer las cosas “por cojones” no funciona, porque tan importante es el resultado como el camino recorrido.

Motivación, ilusión, ganas. Cuando haces las cosas desde esa perspectiva no hay quien te pueda parar. Además, el resultado siempre es mucho más satisfactorio, porque encima en el camino te lo has pasado bien.

Me ocurre a tope con 50 PALOS. ¡Qué ganas tenía de grabar el disco!. ¡Qué bien lo pasé escribiendo el libro!. ¡Y que ilusión me hace volver a subirme a un escenario! No os lo podéis ni imaginar. Esto va a ir muy bien y lo vamos a pasar de lujo. Hasta el momento ha sido estupendo. En la preparación del proyecto he disfrutado como un enano. ¡Y no veas lo que me queda por delante!.

Lo dicho, a la vida no hay que echarle huevos, hay que echarle ganas. Y yo, de eso, voy sobrao.

MATICES

18/02/2017

Mañana publica el dominical XL SEMANAL una extensa entrevista sobre mi. Lo primero dar las gracias a la publicación por la oportunidad y la calidad del reportaje, pero creo debo matizar por lo menos un par de detalles:

- Sobre la afirmación de que el cáncer me ha hecho feliz: Obviamente el cáncer no me ha hecho feliz, aunque sí me ha dado la oportunidad de reencontrarme con la vida y gozar de momentos estupendos y de gran felicidad.

- Sobre la afirmación de que me he acostado con muchas de mis “ex”: No suelo acostarme con mis “ex”, porque ya lo hicimos en su momento y eso ya pasó, aunque es verdad que a raíz de la enfermedad sí he tenido la oportunidad de retomar el contacto con algunas de ellas.

En general, aunque el artículo tiene un cierto toque sensacionalista que daría pie a matizar alguna que otra declaración más, refleja de manera bastante fidedigna algunos de los asuntos que tratamos el día de la entrevista.

Gracias a Virginia Drake (periodista) por la entrevista y a Antón Goiri por tan estupendas fotos.

AHORA TOCA VOLVER A NAVEGAR (SEGUNDA PARTE)

08/02/2017

Llevaba un año limpio. Los marcadores tumorales a 0. En los scaners no se veían tumores. El cangrejo estaba tan dormido que incluso llegué a creer que me había curado. Mientras tanto seguía preparando nuestra vuelta al ring. Un disco, una gira y un libro. 2017 iba a ser un año glorioso.
De pronto recibo una llamada del hospi. En el último control los marcadores han subido. Me hago un TAC (scaner) y escondido en el peritoneo encuentran un pequeño tumor.

¡Oh, oh! Malas noticias. Pasé un par de días pensando. El cangrejo volvía a despertarse. ¿Qué consecuencias podría tener eso?¿Cómo iba a afectar a nuestros planes?. Llevaba un año y medio en casa, un año y medio estupendo, disfrutando del otoño, del mar, de la familia, de paseos por la montaña inexplicables. Aunque a medida que pasaba el tiempo, las ganas de volver a pisar un escenario se convirtieron en una necesidad de primer orden. Después de darle muchas vueltas, llegué a la conclusión de que no iba a dejar que el cangrejo me volviera a apartar de la música. Me daba igual. Pasara lo que pasara, dijeran lo que dijeran, en 2017 Jarabe volvía a los escenarios.

Llamé a mi oncóloga, Elena Élez, y le expliqué todo lo que tenía en mente para este año y que, a pesar de las últimas noticias, no iba a dejar de hacer. Tenía un plan y el cangrejo no me lo iba a joder. La jefa (así llamo a la doctora Élez) me dijo que ni se me ocurriera dejar mis planes de lado. Que a por ello, con cangrejo o sin cangrejo, con quimioterapia o sin ella.

Y así lo vamos a hacer. Estrenaremos disco en breve, estrenaremos también libro y a partir de mediados de marzo empezamos con los conciertos. Conciertos grandes, con toda la banda, conciertos más íntimos, en teatros y auditorios, a piano, violonchelo, contrabajo y voz. Habrá días que estaré al 100%, otros que no tanto. Habrá días en que me sobrará la voz, y otros en los que me falte. No pasa nada, porque ahí estaré cuando levanten el telón, en uno de los lugares en donde mejor me siento, en uno de los lugares donde más me gusta estar, firmes y a la orden, cantando para ti. Volveremos a compartir nuestras vidas, cosa que con gusto hacemos desde hace muchos años.

Y al cangrejo, como vengo haciendo desde que le conocí, le dedicaré solo 5 minutos al día, aunque eso sí, durante las actuaciones me acordaré de María, de Andrés, de Lino, y pensaré en todas aquellas personas a las que el bicho se llevó por delante. Y también en todas aquellas que como yo lo siguen toreando día a día. A todos van dedicados los conciertos de este año.

Conciertos, directo, viajes, escenarios. Como dicen en Italia, non vedo l’ora di cominciare. En nada nos volvemos a ver las caras.¡Hasta pronto Music Lovers!

HOY CELEBRAMOS

13/07/2016

Cuando tienes cáncer vas pasando por una serie de etapas. En mi caso han sido diagnóstico, cirugía, quimioterapia, revisiones… Si las superas todas  quiere decir que te vas a morir de viejo, o de otra cosa que no sea de cáncer. El problema viene cuando no llegas a la siguiente, porque eso quiere decir que el cáncer ha cumplido con su cometido que es, precisamente, que  no llegues a viejo. Ahora estoy en las revisiones, concretamente en la primera.

Ir a una revisión es como cuando los concursantes del programa 1,2,3…responda otra vez (¿os acordáis?) se sometían al veredicto de los Supertacañones. Con las operaciones te quitan los tumores que se ven. Con la quimio, se intentan desaparecer las células cancerosas que no se ven. En mi caso quitar lo que se veía fue bastante fácil, en el sentido de que se veía mucho.  Otra cosa fue tratar con lo que no se veía. ¿Porqué?. Porque en la infección de las células juega un papel importante el oncogen que tienes, en mi caso un BRAF, que resulta que es MUTADO, y además OUTLIER, o sea, un rara avis donde los haya y que además tiene un pronóstico muy malo. Dicho de otra manera, mi cáncer, a priori, tenía muy pocas posibilidades de terminar bien. En teoría, y si a las estadísticas nos remitimos, a día de hoy  debería estar infectado otra vez. Pero no lo estoy. No hay tumores en mi cuerpo. Estoy limpio. Me he sometido a los rigores del tribunal de los Supertacañones, o sea, la señora Colonoscopia, el Sr. TAC y los señores Marcadores Tumorales y he pasado la prueba.

Eso me alegra. Estoy muy contento, porque significa que el esfuerzo que ha hecho mucha gente para que esté bien ha tenido un resultado positivo. La medicina ha funcionado. El programa médico al que me han sometido ha dado sus frutos. También las infusiones matinales, la alimentación alcalina, los baños de sal, la Kalanchoe… Fútbol Club Hospital Vall d’Hebron 1, Deportivo del Cangrejo 0.

Entonces voy y lo cuelgo en las redes, para compartirlo con todos vosotros, porque sois una parte muy importante en el proceso de mi “curación”. Mientras lo hago aprovecho para leer algunos de vuestros comentarios. Entonces recuerdo que muchos de mis compañeros de BRAF MUTADO OUTLIER, o con cualquier otro tipo de cangrejo, siguen jodidos. Y también me acuerdo de algún buen amigo que  ha muerto en el camino a causa del cangrejo. Me pasa siempre que cuelgo algo en las redes. Y me entristezco.

Pero esta vez no me he entristecido, y la razón es muy importante. Esta vez me alegro por mi y también por todos los que las están pasando putas, porque resulta que el BRAF MUTADO OUTLIER que me afecta y que, por estadística no hace caso a nada ni a nadie, ha reaccionado al tratamiento. Algo ha habido que lo ha parado, inhibido, achantado,  jodido, desactivado,… Y queridos compis, eso es una buena noticia, porque si  me ha ocurrido a mi (recuerdo que el pronóstico era muy chungo), le puede ocurrir a cualquiera.

Así que ánimo queridos compañeros del club del cangrejo, porque estos resultados han abierto una  puerta a nuevos retos y esperanzas. De todo lo que se ha hecho, hay algo que ha funcionado.

Hoy tocaba celebrar y lo hemos hecho a nuestra manera. He quedado con los chicos en el local de Micky (Forte Music). Hemos desempolvado los instrumentos después de 1 año de no tocarlos y nos hemos hecho un concierto, de arriba abajo. En mis adentros lo he dedicado a toda la gente que trabaja para que los pacientes de cáncer nos salvemos, aunque sobretodo, os lo he dedicado a vosotros, los que como yo, os levantáis cada mañana plantándole cara al cangrejo.

Y lo dicho, donde  haya esperanza, que se quite todo lo demás.

ES LO MISMO PERO NO ES IGUAL

22/04/2016

Flipo con las muestras de cariño que he recibido tras la noticia de que estoy limpio. ¡Qué contento estoy!,  a la vez que sorprendido y muy agradecido. Porque no pensaba que la noticia pudiera generar tanta alegría.  En la panadería, en el supermercado, en la gasolinera, por la calle. Mucha gente se ha alegrado  por mi recuperación. Mucha de esa gente que me conoce, pero hay mucha otra que no. Y no os podéis imaginar lo feliz que me hace. ¿Cómo no voy a ponerme  bien recibiendo tanta energía positiva?

Pero hay algo que quería aclarar. Que esté limpio no significa que esté curado, porque del cangrejo no te libras así como así.  La garrapata está adormecida. Los tumores no se han reproducido, lo cual quiere decir que el bicho no está activo. Pero sigue estando ahí, eh?. De momento dormido, de momento inactivo, quietoparao. Es probable que compartamos casa toda la vida (espero que él durmiendo plácidamente en el sofá), y que lleguemos juntos a muy viejos. O incluso que algún día me pueda librar de él. Vamos a ver.

Sea como sea, estoy limpio. Esa es la gran noticia. Aunque hay una de mucho más grande, y es que ese motivo ha generado alegría y esperanza, las que siento y comparto con todos vosotros.

¡Gracias mil…o más!.

¡ABRÁZAME!

15/04/2016

Hay abrazos que no se olvidan. Creo que pocas veces he abrazado a alguien como lo hice con Idaira la otra tarde.
No la abracé fuerte, como lo hago con la gente a la que quiero mucho. Porque aunque a Idaira la quiero muchísimo ( y la conozco de un solo día), sentía su fragilidad entre mis brazos, y no quería lastimarla, aunque en sus ojos vislumbré una dureza brutal, como la que tienen todos los niños que no son niños porque el cáncer los convierte en mayores de un sablazo.
Ahora sólo espero el día en que la vuelva a abrazar, muy fuerte, pero sin sostenerla en mis brazos, porque ella ya será alta como yo. Y tendrá un pelo largo hasta la cintura. Y las uñas pintadas de morado y los labios de rojo. Y quizás un tatoo escondido. Y llevará un vestido precioso y unos zapatos de tacón muy bonitos. Y su novio  me mirará celoso por estar abrazado a su tesoro, que ahora, también es el mío.
Y mientras espero a que llegue ese momento, mi querida Idaira, me quedo con el recuerdo de este delicioso abracito que me diste, uno de los más bellos que me han dado en la vida.
Te beso y te mando todo mi amor.

Video: https://youtu.be/S3hZLhSFp4I

LIMPIO

05/04/2016

Esta mañana hubiera salido corriendo, a toda velocidad, por el camino que lleva a lo más alto del glaciar,  para lanzarme después con la tabla en un recto a la velocidad de la luz.
Esta mañana hubiera saltado por el acantilado y al mover los brazos, seguro hubiera salido volando como los pájaros que lo guarecen.
Esta mañana me hubiera tirado al mar y nadado hasta encontrar un lugar de aguas azules y  cristalinas, y allí ponerme a llorar.
Esta mañana siento que la vida me ha hecho un regalo, el mejor regalo del mundo:  un ratito más de vida.
Y eso, cuando llevas la muerte encima, hace que esta mañana no sepa muy bien que es lo que me pasa.
Hace un tiempo fue precisamente la muerte quien me regaló, y al instante le correspondí con la letra de esta canción:

Ahora,
Que empiezo de cero
Que el tiempo es humo,
Que el tiempo es incierto
Ahora
Que ya no me creo
Que la vida sea un sueño
Ahora
Que solo el ahora
Es lo único que tengo
Ahora
Que solo me queda
esperar a que llegue la hora

Esta mañana, cuando salga de la cama, usaré esa puta letra para encender el fuego que calienta la casa, porque aunque no sepa muy bien que me pasa, esta mañana he vuelto a la vida.

 

AHORA TOCA VOLVER A NAVEGAR

30/03/2016

"Me gusta la mar, el viento, el sonido de los cabeceos del barco contra las olas. Navegar las noche de luna llena a merced del suave terral, tanto como los días de temporal.

¡Qué bonita se ve la mar desde este barco!. No toca que se pare.  No toca que se hunda. Toca seguir navegando, bajo el sol, como navegan los delfines que nos acompañan a proa.
Me gusta estar aquí. El amanecer,  el olor del salitre, nevegar sin rumbo conocido,  pero sabiendo que llegaré a buen puerto.
Atrás quedan las operaciones, los miércoles de quimio, las manos dormidas, los domingos de bajón.
Ahora toca correr el temporal, navegar a contracorriente, planear sobre las olas con todo el trapo arriba. Ahora toca volver a navegar, a ratos  hacia un rumbo, a ratos por el placer de navegar, como lo hacía antes  de quedar a la deriva...o incluso mejor.
Parafraseando al Gato Pérez, ahora toca barca, cielo...y olas."

¡CAMPEONAS!

17/03/2016

Cuando uno acaba la quimioterapia no hay muchas cosas que celebrar. Digamos que no hay un ganador. Las celebraciones vienen al mes de la última sesión, cuando te hacen un TAC (escáner) y te miran los marcadores tumorales. Si el TAC da limpio y los marcadores cero entonces sí, entonces toca celebrar, y aunque no definitivamente, sí ¡a lo grande!.

Pues bien, que al final de la quimio no haya mucho que celebrar no quita que no hayan campeones. Porque sí que los hay. Campeones como la copa de un pino. ¡Campeonísimos!. O mejor, ¡campeonísimas!. Estos ángeles (ríete de los de Charly) son las campeonas de hoy. Durante 6 meses, miércoles sí, miércoles no, me han estado dando los medicamentos que me van a curar. A mi y a unos 120 pacientes más…¡diarios!.

Y uno no siempre llega a la sesión con ganas, ni de buen humor. Pero ellas siempre tienen la sonrisa en la boca: “Hola guapo, ¿cómo estás?. ¡Qué buena cara que haces!. ¿Cómo han ido las náuseas?¿Y el hormigueo en los dedos?. ¿Te has tomado la hierbabuena para las llaguitas en la boca?”. ¿Os imagináis encontrarte con ese panorama 120 veces al día y encima sonreír, y dar ánimos, y contar un chiste, y compartir, porque no, parte de su vida con gente que llega al hospital de día en condiciones digamos más o menos? .

Las Lauras, Carol, Emi, Blanca, Bea, y todas sus compañeras de hazaña. Ellas son las campeonas. Mis campeonas. Por ellas vale la pena celebrar. Cuando me diagnosticaron el cáncer, no me acojonaban las operaciones, la REA, los días de internamiento, ni siquiera el propio cáncer. Lo que me tenía realmente amedrentado era el tratamiento de quimioterapia. Y parece que fue ayer que empezaba, justo cuando lo estoy terminando.

El tiempo ha pasado volando, gracias a ellas. Casi ni me he enterado, gracias a ellas. Me voy a curar, gracias a ellas. Y si algún día tengo que volver, se que ahí estarán mis campeonas, para cuando se abra la puerta del hospital de día, decirme: “Hola guapo, ¿Cómo estás? ¡Pues que buena cara que haces!. ¿Sabes que he cortado con mi novio? Y tú, ¿cómo lo llevas?. Venga, al lío….”

Si tuviera la voz de Freddy Mercury, ahora mismo les cantaba la de ¡We are the champions!, pero con un pequeño cambio: ¡You are the champions!, porque creedme, ellas lo son. ¡Campeonísimas!

Páginas